En este blog intentamos establecer una conexión entre los conceptos: educación, ciencia, ciudadanía, desarrollo comunitario, enriquecimiento cultural, crecimiento personal y cambio social

martes, 18 de agosto de 2009

Humanidad + Amor al niño = Educación para todos = Pedagogía

[Marta Mata i Garriga]


 Ofrecer una educación liberadora a todos, sin exclusón, incluidos los marginados y los discapacitados, hasta hace poco tiempo era sólo un sueño imposible de alcanzar. Los grandes educadores han demostrado, sin embargo, que ese sueño es posible si creemos en la pedagogía científica que investiga y crea nuevos modos de hacer educación y es capaz de ir más allá de lo que siempre se ha hecho, llegando cada vez más lejos.

Si a una persona del siglo XIX se le hubiese planteado la posibilidad de ver a otras gentes situadas en el otro extremo de la Tierra y hablar con ellas, ni siquiera lo hubiese podido concebir. Sin embargo, la ciencia lo ha hecho posible: ordenadores, internet, los móviles, la televisión digital vía satélite, .... No ha sido nada fácil, desde luego ha costado un esfuerzo enorme de toda la humanidad. Compartir información con personas remotas era un problema extremadamente difícil y complejo. Para lograr el milagro han sido necesarias muchas cosas: inventar las ondas de radio, poner en órbita satélites, desarrollar la micro-electrónica en base a la química de los semiconductores, etc, etc, .... Pero, ¡se ha conseguido! Al fin, gracias a la ciencia y la técnica, se ha logrado lo que, en principio, sólo se podía concebir en los sueños.


He estado leyendo estos días el libro de A. S. Makarenko titulado La educación infantil. He quedado impresionado por el prólogo que escribió Marta Mata i Garriga para la edición de Nuestra cultura, en 1978.

Con gran sencillez Marta Mata en las breves líneas del prólogo nos muestra el vínculo de la pedagogía (ciencia de la educación) con la educación para todos, consecuencia ésta de un profundo sentido humanista de piedad. Señala cómo la ciencia pedagógica surge, en un primer momento, del amor al niño y la voluntad de educarlos a todos, incluidos los deficientes físicos o psíquicos y los marginados sociales. Después, la consecuencia de los avances de la Pedagogía es ofrecer a todos los niños una mejor educación. La Humanidad es los que han sido, los que son y los que serán. La Educación del amor a la Humanidad. Os invito a leer a Marta Mata:

He aquí un libro sencillo, con un título sencillo, sobre la educación infantil. Pero he aquí también un compendio de Pedagogía en el sentido más profundo del término: Ciencia de la educación.

La Pedagogía ha sido, a través de la Historia, a veces visión, otras aspiración, delicadas experiencias en algunos casos, rutina memorística y autoritaria como telón de fondo; hasta que en el siglo pasado la asunción de la necesidad de educación para todos, convertida en una extensión de la escolaridad obligatoria, prepara el terreno para que aparezca la Pedagogía como ciencia de la educación.

Esta ciencia, que propiciaba una educación para todos ha tenido curiosamente dos fuerzas especiales de progreso: el trabajo y estudio en la educación de los niños deficientes físicos y psíquicos por un lado, y la educación de los niños marginados socialmente por otro. Y es que bajó el científico que es cada pedagogo, hay un hombre que tiene una actitud de piedad con respecto al niño, al niño que él mismo fue. Piedad no en el sentido mojigato, sino en el sentido clásico de la palabra, en el sentido de respeto profundo al hombre en lo que tiene de hombre, abdicando de aquello en que el hombre se parece al animal, la fuerza, y aún lo supera en bestialidad cuando utiliza la fuerza psíquica para dominar y no para respetar.

Es esta piedad convertida en ciencia lo que hace contemplar el problema del niño deficiente y del niño marginado, que revierte en favor del niño en general, el cual, por definición, también tiene deficiencias y vive al margen del mundo adulto. Así, la Pedagogía general, tiene las aportaciones de Montessori o Decroly desde el campo de la enseñanza especial, pero tiene también las aportaciones de un Pestalozzi o de un Deligny a partir del cuidado del niño marginado social. Los primeros abundan en el estudio minucioso de la evolución del niño en todos sus aspectos. Las conquistas que hacen en este campo, aspecto por aspecto y paso por paso, las ponen al servicio del niño deficiente, contribuyendo fuertemente al carácter científico de la Pedagogía en el sentido clásico de la palabra ciencia.

Las aportaciones, en cambio, de quienes han tenido que trabajar entre niños marginados son las de la novedad y rapidez con que el educador da respuesta a situaciones complejísimas e impensadas, lo cual ha contribuido, por supuesto, no sólo a dejar sentado el carácter de arte, de creación que tiene la acción educativa, sino también la necesaria capacidad de romper con prejuicios y de echar mano de la comprensión más arriesgada y de la imaginación más creativa, por parte de quienes ejercen el papel de educador.

Pestalozzi acogiendo en su casa de Yverdom a los huérfanos de las guerras napoleónicas, Deligny afrontando cara a cara el problema de los delincuentes después de la Segunda Guerra Mundial, enmarcan la acción pedagógica de un Makarenko educador, en sus famosas colonias, de los niños que una revolución tan profunda como la que empezó en 1917 había de dejar en la sociedad soviética.

Makarenko, el autor de "Poema Pedagógico" y de "Banderas en las torres", el responsable de las colonias Gorki y Poltava, es un ejemplo claro de piedad humana hecha ciencia y hecha poesía, naturalmente, a partir de un trabajo directo y real con los chicos, en el cual Makarenko implicaba no sólo su profesión sino su vida.

Pero Makarenko es también un ejemplo de Pedagogía-Comunicación, muestra de lo cual es el presente libro. La experiencia pedagógica, si es verdaderamente científica, es comunicable también, y ha de ser especialmente comunicada a quienes tienen un papel decisivo en la educación, los padres, la pareja que dio vida al niño y que le dará normalmente un hogar.

Es de resaltar la finura de visión de un Makarenko que, a partir de su trabajo en la educación de niños y muchachos alejados o carentes de familia propia, puede llegar a comunicar tal cantidad de pautas de educación familiar. Es de resaltar también que su Pedagogía, desarrollada en un momento de intenso cambio en la vida política del país, reencuentra los temas de siempre dentro de la familia: la autoridad, la disciplina, el juego, el trabajo, la economía, la cultura, el sexo... los canales de educación familiar, en suma, y la familia misma que queda incorporada a la respuesta pedagógica que Makarenko fue dentro de la revolución rusa; incorporada y revalorizada no sólo para la sociedad soviética, sino también para la historia de la educación.

Porque, seamos sinceros: una respuesta positiva a los interrogantes y a la depresión de la familia burguesa ante su fracaso educativo, es esta visión de la familia trabajadora que Makarenko nos da y que, mucho mejor que el mismo Neill lo hizo en “Freedom, not licence", podría acallar la angustia de la familia norteamericana o no, que habita en las “little boxes” o en los avisperos de los bloques. La célula familiar tiene entidad, pero se resiente actualmente de una profunda crisis, porque, como todo grupo humano, no tiene sentido humano si no es asumiendo su papel en la sociedad; sólo en este caso el rol educativo de la familia podrá ser cumplido positivamente.

Makarenko parte de esta premisa y, por ello, este libro, sensato por lo realista, puede ser tan útil a nuestras familias en unas sociedades tan distintas de la soviética, e incluso, a partir de sus enfoques concretos de la educación familiar, puede dejar planteados interrogantes sociales profundos a la familia, interrogantes a su vez más educativos que cualquier solución intuida o comprobada.

Es comprensible una pregunta final: ¿Tenemos en nuestras manos un texto de educación marxista? La respuesta es obvia: Tenemos en nuestras manos un texto de auténtica educación, a la cual el marxismo aporta lo mejor de su ideología: la fe en el hombre. El hombre que ya es, el padre: el hombre he ha se ser, el niño.


Tenemos en nuestras manos un libro de piedad hecha ciencia, un libro de Pedagogía, un libro de educación.

Marta Mata i Garriga
Febrero de 1978
Los niños según FRATO (en homenaje a la pedagogía)



Para saber algo más:

Para comentar:
Revistas de pedagogía

En EDUCACIÓN EN ORCASUR:

COMENTARIO MARGINAL

Al revisar esta entrada me he dado cuenta de una errata afortunada. En vez de "educación" (con una c) escribí EDUCA-ACCIÓN (con dos c). Educar a todos requier planteamientos de "acción". Se aprende haciendo, se enseña haciendo. El caso es hacer...

3 comentarios:

Bernardo dijo...

Gracias, Ángel por esta entrada. Me parece muy oportuna porque llevo ya algún tiempo pensando que muchos de los que promueven el discurso "antipedagógico",(generalmente profesores de secundaria) en realidad lo que están haciendo en la práctica es un discurso "anti educación para todos". Creo que algunos no son conscientes de ello.

Bien es verdad que en una época reciente ha habido aquí aprovechados y charlatanes que han hablado mucho y no han hecho nada, pero la crítica a su actitud no puede ser la justificación para apuntarse con entusiasmo a posturas segregadoras y neo-liberales que aspiran a perpetuar el dominio de su clase social. Por supuesto que la educación para todos es mucho más cara y más incómoda para los profesores y para las instituciones, pero hay que currárselo.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Angel de la Llave dijo...

Una nueva escuela es posible. ¡A por ella!
¡¡Viva la pedagogía científica!!