En este blog intentamos establecer una conexión entre los conceptos: educación, ciencia, ciudadanía, desarrollo comunitario, enriquecimiento cultural, crecimiento personal y cambio social

jueves, 27 de agosto de 2020

¿Cuál es el primer signo de civilización? La respuesta de MARGARET MEAD

 

Encontré esta historia en FB. Me ha parecido buenísima. Es una respuesta de la antropóloga MARGARET MAID a la pregunta de ¿Cuál es el primer signo de civilización?

Hace años, un estudiante le preguntó a la antropóloga Margaret Mead cuál consideraba que era el primer signo de civilización en una cultura. El estudiante esperaba que Mead hablara sobre anzuelos o vasijas de barro o piedras para moler. Pero no. Mead dijo que el primer signo de civilización en una cultura antigua era un fémur (hueso del muslo) que se había roto y luego sanado. Mead explicó que en el reino animal, si te rompes la pierna, mueres. No se puede huir del peligro, llegar al río para tomar una copa o buscar comida. Eres carne de bestias al acecho. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane. Un fémur roto que ha sanado es evidencia de que alguien se ha tomado el tiempo para quedarse con el que cayó, ha vendado la herida, ha llevado a la persona a un lugar seguro y la ha atendido durante su recuperación. Ayudar a alguien más a superar las dificultades es donde comienza la civilización, dijo Mead. "Estamos en nuestro mejor momento cuando servimos a los demás.

jueves, 23 de abril de 2020

¡Por ahí viene Madre Rosa!



¡Por ahí viene Madre Rosa!

Madre Rosa siempre iba vestida de monja. Precisamente por eso, se la veía venir desde lejos. Desde que se bajaba en la parada del 81, era muy fácil pillarla por la calle y contarla tus cosas. 

Había veces que tardaba mucho en llegar al Colegio. Se iba parando por el camino a hablar con la gente. Las cosas que le contabas a Madre Rosa nunca caían en saco roto. 

Pero, en muchas ocasiones no hacía falta contarle las cosas. No sé cómo lo hacía, pero, Madre Rosa se enteraba de lo que pasaba. Y era ella la que te buscaba en el momento más oportuno para decirte algo. 


Así que, preparados. ¡Por ahí viene Madre Rosa!


¡Mira esta foto!





 Mira esta foto. ¡Es de hace 40 años!

¿Quiénes salen en la foto? 

En la foto vemos a Madre Rosa y tres niños. Qué guapos están los cuatro. Los niños de la foto parece que son hermanos. ¡Ya serán personas mayores!

¿De qué va vestida Madre Rosa? 

Va vestida de monja escolapia. Las escolapias son unas monjas que se dedican a la educación popular. En latín, eso es lo que quiere decir “escolapia”, “de las escuelas pías”. Es verdad que Madre Rosa era monja, pero también es verdad que hizo su carrera científica y aprobó sus oposiciones de funcionaria y trabajaba de maestra de la enseñanza pública.

¿Dónde está hecha la foto? 

La foto está hecha en la puerta del Colegio “Ciudad de Jaén”, en Orcasur. El Colegio es el edificio gris claro que se ve al fondo a la izquierda. ¿Lo reconoces? Está casi igual de como está ahora.

El Colegio ”Ciudad de Jaén” se hizo en 1971 porque Madre Rosa quería que los niños y las niñas del barrio dispusieran de un colegio importante. Un colegio moderno, que tuviese de todo: un patio grande para jugar, un teatro, un comedor, laboratorios, talleres y clases con mucha luz. Un colegio amplio donde los niños estuviesen cómodos y se pudiesen mover y agrupar de distintas maneras, siguiendo los principios de la Enseñanza Personalizada. Un colegio donde también tuviesen sitio las familias y sus cuitas.

En aquel entonces conseguir un colegio así no era fácil. Para que el colegio fuera posible, Madre Rosa tuvo que hablar con muchas personas influyentes: ministros, alcaldes, catedráticos, arquitectos, …. Tenía que convencerlos del proyecto. Para ello tuvo que tocar muchas puertas… y muchos corazones.

Ella sabía que tener un buen edificio era importante, pero también lo era que el colegio funcionase con un estilo educativo muy especial. En el colegio debían caber todos y educarse felices, ganando humanidad. 

Para darle alma al colegio se esforzó en reunir un equipo de personas que funcionase con ese estilo. Un grupo de personas implicadas con los niños, las niñas y sus familias. Personas que se pusiesen a caminar a su lado. En ese grupo Madre Rosa era una más del equipo, pero siempre entusiasmando, apoyando y asumiendo responsabilidades. Andando con ella al lado era más fácil andar por la línea recta.

¿Qué otros edificios se ven en la foto? 

Como ya hemos visto antes, en la foto, al fondo, está el Colegio “Ciudad de Jaén”. Fijándonos un poco más vemos que Madre Rosa está en la puerta de un edificio. Es un edificio nuevecito que se acababa de construir, al lado del colegio. Es un pabellón nuevo que se hizo en 1980 para ampliar la oferta educativa del Colegio. 

En aquel entonces, la mayoría de los chicos y las chicas cuando acababan la primaria, con suerte, se tenían que poner a trabajar en empleos duros no muy bien pagados. Por eso, Madre Rosa quería que al lado del Colegio se hiciese un nuevo pabellón y unos talleres de Formación Profesional. Unas instalaciones imprescindibles para que la educación no acabase a los 13 o 14 años. El complejo educativo, que empezó a ampliarse con ese pabellón que ves en la foto, siguió creciendo en los años siguientes con el que ahora es el Instituto “Ciudad de Jaén”.

A la derecha se ve una casa baja encalada. Seguro que es donde vivían los niños de la foto. De ese tipo de casas había muchas por la zona. Eran casas que se habían hecho en los años 50. No tenían las comodidades que tienen los pisos de ahora. Seguro que os imagináis las complicaciones de vivir en ellas. 

Al lado de la casa se ven algunos muebles viejos, seguramente recogidos de algún derribo usando para ello el motocarro azul que se ve al fondo. Los motocarros ya no se ven. ¿Sabes lo que eran? Eran una especie de triciclos que se usaban para llevar pequeñas cargas. 

Esa casa, como otras muchas de la zona, se tiró al poco tiempo. La familia seguramente pasó a ocupar un piso de los que se estaban haciendo para remodelar el barrio.

¿De qué estarán hablando?

Yo creo que los niños y Madre Rosa se conocía muy bien. Se nota que están felices juntos, muy contentos de hacerse la foto. La escena es muy familiar. Quizá los dos niños mayores ya vayan al colegio, a las clases de párvulos (ahora se dice “Infantil”). 

Madre Rosa siempre se preocupó especialmente por los más pequeños. Los matrimonios jóvenes, con niños pequeños, suelen necesitar mucha ayuda y las escuelas infantiles tienen que estar ahí de una manera importante para echar una mano, derrochando cuidados y atención a los chiquitines.

Esta inquietud nunca se fue de la mente de Madre Rosa. Por eso, Madre Rosa, cuando ya tenía ochenta años, puso en marcha la Escuela Infantil “Calasanz” que está al lado del Colegio. Por cierto, ¿alguien sabe por qué se llama “Calasanz” la escuela infantil que creó Madre Rosa? Una pista: la respuesta está relacionada con su hábito de monja. Muy bien. En efecto, San José de Calasanz es el santo que invento las “escuelas pías”.

¿Qué estará pensando Madre Rosa?

Nunca lo sabremos con exactitud, pero yo creo que está soñando con el “Complejo educativo y social Ciudad de Jaén” que en ese momento estaba materializándose. Seguro que estaba pensando en que la educación tiene que ser continuada e integral. Una educación que tiene que llegar a todos y cubrirlo todo.

Yo también creo que estaba pensando en la Dopoescuela. “La escuela, después de la escuela”. Una práctica pedagógica que había planteado en los años sesenta un cura italiano, llamado Lorenzo Milani, en un pueblecito llamado Barbiana. Una educación que va más allá de la escolaridad. Un tipo de educacion en la que nadie educa a nadie. Nos educamos juntos. Nos educamos interpretando el mundo. Para cambiar las cosas.

También estoy seguro de que Madre Rosa estaba pensando en todo lo que tenía que hacer en lo que quedaba de día: ir a ver a algún enfermo, hacer alguna gestión a favor de alguien que lo necesitaba, llevar un regalo, rezar, …



En EDUCACIÓN EN ORCASUR:
En EDUCACIÓN EN ORCASUR:





miércoles, 15 de abril de 2020

Sin más dimensiones no nos moveremos






Este es un artículo publicado en la revista Educar(NOS). nº 88 Ver aquí

SIN MÁS DIMENSIONES NO NOS MOVEREMOS

Ángel de la Llave (M)

En 1884 Edwin Abbott escribió un cuento con el título “Planilandia”. La historia es una fantasía sobre cómo sería un mundo que solamente tuviese dos dimensiones. Todo el cuento es en realidad un pretexto para hacernos reflexionar sobre lo que limita nuestra mente el considerar una cantidad escasa de dimensiones.

Siguiendo el cuento, os invito a pensar qué pasaría en un mundo unidimensional. Imaginad un grupo de hormigas que viviesen a lo largo de un estrecho tubo. Para estos pobres insectos unidimensionales un simple punto sería una frontera infranqueable. Sin embargo, estas mismas hormigas, bloqueadas por un puntito, salvarían el obstáculo fácilmente si dispusiesen de una segunda dimensión en la que moverse.

Además, a estas hormigas vivir en un tubo les crearía graves problemas de apreciación. Al carecer de perspectiva, pueden creer que avanzan por el simple hecho de andar hacia adelante. Pero esto no deja de ser más que una falsa impresión. En la realidad, mientras las hormigas creen que avanzan puede que estén retrocediendo, si la línea por la que marchan se dobla sobre sí misma, como le ocurre a una circunferencia.

Para terminar con estas metáforas sobre las dimensiones, veamos otro ejemplo más: Pensad ahora en unas hormigas que solo pudiesen moverse en una superficie de dos dimensiones. Para estos pobres animalillos planos todas las figuras – los círculos, los triángulos, los cuadrados... – serían vistas como iguales. Todas ellas, al mirarlas sin perspectiva, serían simples segmentos. Solamente cuando se miran las figuras desde una tercera dimensión se descubren en su auténtica forma. En el quehacer de la Escuela muchas veces nos topamos con callejones sin salida, contradicciones y problemas aparentemente irresolubles. Pero, todas estas dificultades se ponen en camino de superación si somos capaces de mirarlas con nuevas dimensiones.

Las nuevas dimensiones son los grandes conceptos en Educación. Esas ideas simples que iluminan y mueven a la acción. Al mirar la escuela desde nuevas dimensiones se hace la luz y se nos abren nuevos caminos por donde movernos. Por eso, es una gran alegría cuando encontramos personas o descubrimos lecturas que nos señalan dimensiones nuevas desde las que asomarnos al mundo. Cando nos creíamos profesores que enseñábamos a los alumnos, el fracaso escolar era un obstáculo insalvable. En este tema nos ocurría lo que les pasaba a las pobres hormigas que vivían en un tubo: no veíamos más allá de nuestras narices y cuando creímos avanzar, en realidad estábamos yendo cada vez más atrás. Para muchos de nosotros Carta a una maestra nos descubrió nuevas dimensiones de la cuestión, y ya nunca más vimos las cosas de la misma manera.

No se puede ver a los alumnos de la escuela sólo como alumnos, sin considerar su personalidad, su clase social y la necesidad que tenemos todos de comprender, entre todos, lo que está pasando. La escuela no puede acomodarse a no pensar sobre lo que está haciendo. No puede dejar de mirar cuáles son los intereses a los que sirve. Y así, tomando conciencia de lo que ocurre, ha de hacer escuela más allá de la escuela. Por eso, ¡ojo! Ahora en el discurso educativo se está reavivando una fuerte tendencia a podar las dimensiones de la Educación. Hay muchos temas de los que ya no se habla ni en los claustros, ni en las aulas, ni en los aledaños de la escuela, ni en las facultades del magisterio. Cada vez más se intenta ver la Educación como si fuese solo un problema contable para expertos. Y así no hay manera de educar(NOS).

sábado, 11 de abril de 2020

Fotos de Orcasur hacia 1980

Hace unos años con  motivo del homenaje a Antonio Merchan, recibí un correo de Atanasio Pérez que me enviaba unas fotoes históricas de Orcasur. Son unas fotos preciosas en las que se ven unos chicos corriendo por el Agrícola y vecinos en Asamblea. No las he publicado hasta ahora, porque eperaba contactar personalmente con Atanasio para darle las gracias y pedirle autorización. Son una fotos muy emotivas. Por fin
 me he atrevido a ponerlas aquí, como homenaje a toda una generación. Gracias!!!


 Para leer una documentada y detallada historia de Orcasitas

https://urbancidades.wordpress.com/2011/04/26/orcasitas-usera-madrid/





miércoles, 19 de diciembre de 2018

Cuento de Navidad. "Tres cartas de Teddy"

Hoy he leído con mis alumnos de tutoría de 1º de ESO este cuento de Navidad y hemos acabado todos llorando. ¡Qué  importante es compartir emociones!

[ Fuente: Este tezto e imagen están tomados de https://elambigudelyoga.wordpress.com/2016/10/05/tres-cartas-de-teddy/]

La maestra de niños y niñas, obra de Morgan Weistling.

Tres cartas de Teddy

Aquella mañana  la señorita Thompson fue consciente de que había mentido a sus alumnos. Les había dicho que ella les quería a todos por igual pero, acto seguido se había fijado en Teddy, sentado en la última fila, y se había dado cuenta de la falsedad de sus palabras.

La señorita Thompson había estado observando a Teddy el curso anterior y se había dado cuenta que no se relacionaba bien con sus compañeros y que tanto su ropa como él parecían necesitar un buen baño. Además el niño acostumbraba a comportarse de manera bastante desagradable con sus profesores. Llego un momento en que la señorita Thompson disfrutaba realmente corrigiendo los deberes de Teddy y llenando su cuaderno de grandes cruces rojas y bajas puntuaciones. Sin duda era lo que merecía por su dejadez y falta de esfuerzo.

En aquel colegio era obligatorio que cada maestro se encargara de revisar los expedientes de los alumnos al inicio de curso, sin embargo la señorita Thompson fue relegando el de Teddy hasta dejarlo para el final. Sin embargo al llegarle su turno, la profesora se encontró con una sorpresa. La profesora de primer curso había anotado en el expediente del chico: “Teddy es un chico brillante, de risa fácil. Hace sus trabajos pulcramente y tiene buenos modales. Es una delicia tenerle en clase.” Tras el desconcierto inicial, la señorita Thompson continúo leyendo las observaciones de los otros maestros. La profesora de segundo había anotado, “Teddy es un alumno excelente y muy apreciado por sus compañeros, pero tiene problemas en seguir el ritmo porque su madre está aquejada de una enfermedad terminal y su vida en casa no debe ser muy fácil.” Por su parte el maestro de tercero había añadido: “La muerte de su madre ha sido un duro golpe para él. Hace lo que puede pero su padre no parece tomar mucho interés, sin no se toman pronto cartas en el asunto, el ambiente de casa acabará afectándole irremediablemente.”. Su profesora de cuarto curso había anotado: “Teddy se muestra encerrado en sí mismo y no tiene interés por la escuela. No tiene demasiados amigos y, a veces, se duerme en clase.”

Avergonzada de sí misma, la señorita Thompson cerró el expediente del muchacho. Días después, por Navidad, aún se sintió peor cuando todos los niños le regalaron algunos detalles envueltos en brillantes papeles de colores. Teddy le llevó un paquete toscamente envuelto en una bolsa de la tienda de comestibles. En su interior había una pulsera a la que faltaban algunas piedras de plástico y una botella de perfume medio vacía. La señorita Thompson había abierto los regalos en presencia de la clase, y todos rieron mientras enseñaba los de Teddy. Sin embargo las risas se acallaron cuando la señorita Thompson decidió ponerse aquella pulsera alabando lo preciosa que le parecía, al tiempo que se ponía unas gotas de perfume en la muñeca. Teddy fue el último en salir aquel día y antes de irse se acercó a la señorita Thompson y le dijo: “Señorita, hoy huele usted como solía oler mi mamá.”

Aquel día la señorita Thompson quedó sola en la clase, llorando, por más de una hora. Aquel día decidió que dejaría de enseñar lectura escritura o cálculo. A partir de ahora se dedicaría a educar niños. Comenzó a prestar especial atención a Teddy y, a medida que iba trabajando con él, la mente del niño parecía volver a la vida. Cuánto más cariño le ofrecía ella, más deprisa aprendía él. Al final del curso, Teddy estaba ya entre los más destacados de la clase. Esos días, la señorita Thompson recordó su “mentira” de principio de curso. No era cierto que los “quisiera a todos por igual”. Teddy se había convertido en uno de sus alumnos preferidos.

Un año después la maestra encontró una nota que Teddy le había dejado por debajo de su puerta. En ella Teddy le decía que había sido la mejor maestra que había tenido nunca.

Pasaron seis años sin noticias de Teddy. La señorita Thompson cambió de colegio y de ciudad, hasta que un día recibió una carta de Teddy. Le escribía para contarle que había  finalizado la enseñanza superior y para decirle que, continuaba siendo la mejor maestra que había tenido en su vida.

Unos años más tarde recibió de nuevo una carta. El niño le contaba como, a pesar de las dificultades había seguido estudiando y que pronto se graduaría en la universidad con excelentes calificaciones. En aquella carta tampoco se había olvidado de recordarle que era la mejor maestra. Cuatro años después, en una nueva carta, Teddy relataba a la señorita Thompson como había decidido seguir estudiando un poco más tras licenciarse. Esta vez la carta la firmaba el doctor Theodore F. Stoddard, para la mejor maestra del mundo.

Aquella misma primavera, la señorita Thompson recibió una carta más. En ella Teddy le informaba del fallecimiento de su padre unos años atrás y de su próxima boda con la mujer de sus sueños. En ella le explicaba que nada le haría más feliz que ella ocupara el lugar de su madre en la ceremonia.

Por supuesto la señorita Thompson aceptó y acudió a la ceremonia con el brazalete de piedras falsas que Teddy le regalará en el colegio y, perfumada con el mismo perfume de su madre. Tras abrazarse, Teddy le susurró al oído: “Gracias, señorita Thompson, por haber creído en mí. Gracias por haberme hecho sentir importante, por haberme demostrado que podía cambiar.”

Visiblemente emocionada, la señorita Thompson le susurró: “Te equivocas, Teddy, fue al revés. Fuiste tú el que me enseñó que yo podía cambiar. Hasta que te conocí, yo no sabía lo que era enseñar.”

Elizabeth Silance Ballard



sábado, 2 de junio de 2018

Así hablaba Marcelino Champagnat

 
San Marcelino Champagnat, es el fundador de los Hermanos Maristas. Su  fiesta se celebra el 6 de junio.

En EDUCACIÓN EN ORCASUR, ya hemos dedicado algunas entradas a otros fundadores católicos de órdenes religiosas de la Enseñanza:
Hoy  dedicamos esta entrada a presentar las ideas pedagógicas de Marcelino Champagnat. He recogido aquí algunas citas de sus escritos que pueden ser inspiradoras a los educadores de todos los tiempos, no necesariamente religiosos.

Para mi es entrañable hacer esto, porque como alumno marista me he beneficiado de la forma de entender la educación de Marcelino Champagnat.

Si tuviera que resumir las principales aportaciones de la pedagogía marista, lo haría en estos rasgos
  •  Humildad, sencillez y modestia (las tres violetas) en el trato, en las formas, en las prioridades ... Es una manera de ser. Se valoran las cosas sencillas, los trabajos humildes, las personas discretas, que saben escuchar y trabajar en segundo plano.
  •  Laboriosidad. Pasión por el tabajo bien hecho. Se confía en la efectividad de las tareas sencillas hechas con preseverancia. Se valora el esfuerzo. Se cuidan los detalles. Despacito y buena letra.
  • Pedagogía de la presencia. El educador es una permanente presencia disponible y amorosa entre los niños y jóvenes. Como ángeles de la guarda.
  •  Espíritu de familia en la comunidad educativa.Todos tienen que sentirse en su casa, queridos y valorados, implicados en los asuntos comunes. Se fomenta la participación de todos.
  • Una formación religiosa sencilla y cercana, al estilo de María.
  • Espíritu de servicio. Compromiso con la comunidad y el mundo. El objetivo último de la educación es formar buenos cristianos y honrados ciudadanos. 
Entre las aportaciones a la pedagogía de los Hermanos Maristas, cabe destacar la revolución del diseño de los libros de texto de la editorial FTD y múltiples publicaciones pedagógicas como lka GUÍA DEL MAESTRO 
Así hablaba San Marcelino Champagnat:
Para acertar plenamente en el noble ministerio de maestro, .es preciso estimarlo y tener amor a los niños. Debe dedicarse toda la existencia, la inteligencia, el corazón, todas las actividades, la vida entera a tan noble tarea. No puede distraerse con otras cosas; sería debilitarse e inutilizarse a sí mismo. Todos los afectos, todos los afanes del maestro deben ser para sus alumnos. Si desempeña su misión como oficio vulgar o por cumplimiento, si no aprecia sus funciones, si no ama a los niños, si no se entrega del todo a la educación, no hace cosa de provecho.
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La educación no es la disciplina, ni la enseñanza; no se consigue con cursos de urbanidad, ni aun de religión, sino por medio de las relaciones continuas de los niños con sus maestros, por medio de avisos particulares, del ascendiente moral, de los ánimos, correcciones, palabras que nacen de las relaciones ininterrumpidas entre  maestro y alumnos.
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El maestro que ama puede avisar, aconsejar, reprender; el amor que manifiesta en sus palabras, da a éstas nueva gracia y mayor fuerza; sus advertencias son recibidas como testimonio de amistad y son seguidas. Amad, pues, a vuestros alumnos: considerad la inocencia que brilla en sus ojos, la sencillez de sus confesiones, la sinceridad  de su arrepentimiento, aunque sea poco duradero; la franqueza de sus resoluciones, aunque pronto vuelvan a fallar; la generosidad de sus esfuerzos, aunque pocas veces sean constantes.
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Poned buena cara; hagan lo que hagan y sean lo que sean, amadlos, pues es el único modo de trabajar con fruto con ellos.
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A algunos, los niños les resultan molestos, groseros, ingratos, llenos de defectos, revoltosos, y no los pueden aguantar. Son hermanos sin vocación. Si los muchachos fueran perfectos, no necesitarían nuestra dedicación; precisamente porque tiene defectos debemos ocuparnos de su educación.
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Cuide con mucho esmero a los niños pobres y a los que son más torpes e ignorantes. Manifieste mucha bondad a esta clase de niños, hágales muchas preguntas y no tema mostrarles en toda ocasión que los estima y los quiere. Los niños pobres en una clase son lo mismo que los enfermos en una familia: fuente de bendiciones y prosperidad cuando se los mira con los ojos de la fe y se los honra como a miembros sufrientes de Jesucristo.
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Desempeñáis el oficio de ángeles custodios cerca de los niños que se os confían: dad también a esos espíritus puros un peculiar culto de amor, respeto y confianza.
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A los hermanitos de María se les conoce por su humildad, sencillez y modestia: tres violetas amadas.
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Sed para los jóvenes amigos y modelos de conducta.
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La educación de la juventud no es un oficio; es un ministerio religioso, un verdadero apostolado. Educar a un niño no es sólo enseñarle a leer y escribir. Educar a un niño es darle a conocer su destino sublime y proporcionarle los medios para lograrlo. Educar a un niño es hacer de él un buen cristiano y un honrado ciudadano.
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Mi idea es fundar una sociedad de hermanos que dediquen sus esfuerzos y su vida a la educación de los niños en los municipios pobres del campo. Los hermanos no serán sólo catequistas, enseñarán también lectura, escritura, cálculo, historia sagrada y las reglas del buen comportamiento para hacer de los niños buenos cristianos y honrados ciudadanos.
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Estad mucho con los niños. Convivid con ellos, jugad con ellos. Que los niños sientan que los queréis. Que los escucháis porque os importa y os interesa lo que ellos piensan, sienten y dicen.
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Quizá se me dirá que en la Biblia se recomienda castigar a los niños corregirlos. Pero entiendo que educar a un niño no es  pegarle, golpearle. No se consigue la obediencia de los alumnos con  castigos, sino con la autoridad moral de quien se entrega a su labor y utiliza procedimientos dignos. El espíritu de una escuela marista es el espíritu de familia. Y en una familia reinan los sentimientos de  amor, respeto, confianza recíproca, y no el temor a los castigos. Un hermano áspero, violento y que se permite maltratar a los niños con palabras o con golpes, no es apto para la enseñanza; sólo vale para picapedrero o destripaterrones.
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Si se tratase de enseñar sólo las ciencias humanas a los niños, los hermanos no serían necesarios, los maestros serían suficientes. Si no pretendemos más que dar instrucción religiosa nos contentarnos con  ser simples catequistas. Nuestra finalidad es integral porque querernos educar, es decir: instruirlos en sus deberes, enseñarles a practicarlos, darles el espíritu y los sentimientos del cristianismo, las virtudes del cristiano y del buen ciudadano.
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Y esto no lo podemos conseguir sin vivir con los niños, sin que ellos estén mucho tiempo con nosotros. Para educar a un niño, hay que tratarle con respeto. La educación es ante todo fruto del buen ejemplo, porque el niño aprende más por el ojo que por el oído. Para educar bien a los niños hay que amarlos y amarlos a todos por  igual. No hay que olvidar nunca que los niños son seres delicados y tiene necesidad de ser tratados con bondad, amor, perdón, y
 educados con mucha paciencia. No me gustan los hermanos cuya sola presencia asusta a los niños. Debemos ser alegres, amables y constantes. Todos exigimos que los alumnos nos respeten. Pues bien; es imposible educar bien a un niño si no se le respeta. Por el respeto se logra la confianza. Ahora bien, tolerar que el niño viva indisciplinado, dejarle estancado en sus defectos y permitirle vivir según sus caprichos, no es amarle. Semejante conducta, especialmente en un educador religioso, es cruel y hiere profundamente el respeto que se debe al niño.
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No se puede educar a un niño a golpes. Los castigos no orientan el corazón hacia el bien. Es increíble que para educar a un muchacho haya quien se sirva de medios que ni siquiera aplicaría a los animales. Quienes los doman o adiestran, evitan maltratarlos, los tratan con bondad, los acarician y sólo les hacen sentir el freno con precaución y prudencia. Con pruebas y ejercicios repetidos muchas veces, con paciencia, los vuelven dóciles. Y con los niños, creados a imagen de Dios, dotados de razón y libertad, llenos de ordinario dé buenas intenciones, con ganas de obrar el bien, ¿sólo se pretende usar la fuerza bruta para educarlos? Tales procedimientos educativos son una ofensa para la dignidad humana, degradan al niño, hacen que se desprecie y odie a quién los utiliza, llevan el desorden a la escuela y destruyen los sentimientos de amor, estima, confianza y respeto  que han de unir al maestro y los alumnos.
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No me gustan los hermanos que ahuyentan a los niños con sólo su  presencia. Para dar buen ejemplo a los niños y ganarlos para Dios es imprescindible auténtica piedad y virtud sólida. Pero no basta. El carácter más apropiado para educar humana y cristianamente a los niños y jóvenes es el que reune la jovialidad, la afabilidad y la constancia que sólo se halla en un corazón humilde y bondadoso.
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Cada año, durante las vacaciones de verano, todos los hermanos se reunen en el Hermitage. Hacemos el retiro y tratamos de las orientaciones que deben seguir nuestras escuelas. Querernos que  reine la igualdad; que no haya ni preferencias ni privilegios, a no ser un cuidado particular de los niños más pobres.
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Todo a Jesús por María.
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El orden es algo a lo que doy mucha importancia; sin orden no hay verdadera educación. Pero quiero una disciplina que sea fruto del amor, del buen ejemplo y de la presencia educativa entre los niños. Sobre todo no me canso de recordar a los hermanos que su misión mas notable es la de catequistas. Nada debe interesarles más como el lograr el ser buenos catequistas.
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De las primeras lecciones depende el éxito de la educación de un niño. Las primeras impresiones recibidas se borran difícilmente. Los que tienen que abandonar la escuela para trabajar, sólo han recibido  las primeras clases. De la primera clase depende el éxito de las demás. El encargado de las primeras clases tiene que ser amable y
tener mucha paciencia. Debe repasar muchísimas veces. Debe volverse niño.
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Necesitamos hermanos, hermanos sencillos, sembradores de  Evangelio, maestros y catequistas que digan a los niños que Dios les  ama con infinita ternura.
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Por las penas infinitas que tuve que soportar para aprender a leer y escribir, sentí la urgente necesidad de crear una Sociedad que  pudiera, con menos gastos, dar a los pueblos del campo la enseñanza que los Hermanos de las Escuelas Cristianas dan en las ciudades. Ordenado en 1816, fui enviado como coadjutor a una parroquia  rural. Vi, con mis propios ojos, la importancia de poner manos a la  obra en el proyecto que meditaba desde hacía tiempo. Comencé pues a formar a algunos maestros y les di el nombre de hermanitos de María.
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El que está alegre y contento demuestra que ama la vida y supera todas las dificultades.
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No puedo ver a un niño sin sentir ganas de enseñarle el catecismo, sin darle ha conocer cuánto le ha amado Jesucristo y cuánto debe  amar él a su Salvador.
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María, la Buena Madre, es nuestro recurso ordinario. Confiad y  recurrid siempre a Ella.
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Decid a los niños que María les quiere mucho.
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Os suplico con toda mi alma que reine siempre entre vosotros la caridad. Amaos unos a otros. Tened un solo corazón y un mismo espíritu. Que se pueda decir de vosotros como de los primeros cristianos: "Mirad cómo se aman". Vivid siempre en la presencia de Dios. Sed sencillos. Amad y enseñad a querer a nuestra Buena Madre, María. Sed para los jóvenes amigos y modelos de conducta. Amad vuestra vocación y sed fieles a ella, Jesús y María os ayudarán. Esta es mi última voluntad.

Para saber más sobre la pedagogía Marista