En este blog intentamos establecer una conexión entre los conceptos: educación, ciencia, ciudadanía, desarrollo comunitario, enriquecimiento cultural, crecimiento personal y cambio social

viernes, 15 de octubre de 2010

"¿Por qué los jóvenes de hoy sin la Institución?". La Ley General de Educación de 1970 y la Institución Libre de Enseñanza. ¿Tienen algo en común?

[En la foto: Portada del libro EN EL CENTENARIO DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA. (1976)]

Sorprendentemente, el preámbulo de la Ley General de Educación de 1970 es una copia literal de los principios pedagógicos de la Institucion Libre de Enseñanza.


En EDUCACIÓN EN ORCASUR hemos dedicado algunas entradas a la memoria de la Institución Libre de Enseñanza y su pedagogía. También hemos rememorado las teorías de la Enseñanza Personalizada, que, sobre todo, difundió Víctor García Hoz y su escuela. Ideas pedagógicas que inspiraron la Ley General de Educación de 1970.

¿Tienen algo en común la Intitución Libre de Enseñanza y la Enseñanza personalizada de la Ley General de Educación de 1970?

Según nos revelan en un artíciulo Francisco J. Laporta y Virgilio Zapatero, resulta que más de lo que parece, al menos en la forma.

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Hace un par de años, en una librería de saldo, encontré un curioso libro que se editó en 1976 con motivo del centenario de la INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA (una joya bibliográfica). En él se recogen artículos y textos basados en una serie de conferencias organizadas por la Asociación de mujeres universitarias. Después de la oscuridad del franquismo salían a la luz muchos de los instituciolistas que habían vivido en el exilio exterior e interior. Se nota en todos los artículos una mezcla de nostalgia y de satisfacción por recuperar el tiempo perdido y hacer justicia a una memoria perseguida.

Para hacerse una idea del contenido del libro este es su índice:

ÍNDICE

LAURA DE LOS RÍOS: Presentación
NATALIA COSSIO: Mi mundo desde dentro
MARÍA SÁNCHEZ ARBOS: Recuerdos de una maestra
JULIO CARO BAROJA: I. «El miedo al mono» o la causa directa de la «Cuestión Universitaria», en 1875.—II. Algunas noticias más sobre el origen de la «Cuestión Universitaria» (1876)
RAMÓN GARANDE: Don Francisco Giner de los Ríos en la Universidad
JOSÉ GINER PANTOJA: La educación estética en la Institución
CARLOS PARÍS: Las ideas pedagógicas de don Francisco Giner
JIMENA MENÉNDEZ PIDAL: La enseñanza en la Institución, vista por una alumna
LUIS G. DE VALDEAVELLANO: Historiadores en la Institución
ANTONIO JIMÉNEZ-LANDI: Científicos de la Institución Libre de Enseñanza.
FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS: Los escritores y la Institución Libre de Enseñanza
ILENE AVERY: Relación entre la Institución Libre de Enseñanza y el Instituto Internacional para Señoritas en España
REGINALD F. BROWN: La Institución e Inglaterra. El Boletín
LAURENT BOETSCH: Algunas semejanzas entre «la educación progresiva» yla pedagogía de la Institución Libre de Enseñanza.
ELIAS DÍAZ: La «Institución Libre de Enseñanza» en la España del nacional-catolicismo.
VICENTE CACHO VIU: Don Francisco Giner y el nacionalismo catalán .
MANUEL DE TERAN: El Instituto-Escuela y sus relaciones con la Junta para Ampliación de Estudios y la Institución de Libre Enseñanza.
MARÍA DEL CARMEN NOGUES: Labor social de la Institución .
MANUEL VÁRELA UÑA: La última etapa de la Institución, vista por uno de sus alumnos
FRANCISCO J. LAPORTA y VIRGILIO ZAPATERO: ¿Por qué los jóvenes de hoy sin Institución?
JUAN MARICHAL: Francisco Giner de los Ríos.

COLOQUIO

LUIS CALANDRE
JOSÉ NAVARRO ALCACER
JUAN UÑA PEDREGAL


Uno de los artículos del libro que más me ha llamado la atención, por lo curioso, es el de FRANCISCO J. LAPORTA y VIRGILIO ZAPATERO: ¿Por qué los jóvenes de hoy sin Institución? (Aquí el artículo completo)

Por Que Los Jovenes de Hoy Sin Institucion

Es un artículo muy interesante. Intenta explicar a los jóvenes de la época (algunos de nosotros somos de ellos) por qué no sólo no disfrutaban de la Institución Libre de Enseñanza, sino que, ni siquiera, habían oído hablar de ella. En su exposición los autores aportan una documentada panorámica de cómo ha evolucionado la enseñanza durante el franquismo. La política educativa del Régimen arranca con el autoritarismo del nacional-catolicismo, completamente antagónico de la pedagogía que proponía la ILE, y evoluciona hasta llegar a posturas más abiertas como las que adopta la Ley General de Educación de 1970 , que claramente recupera algunas de las propuestas de los Institucionalistas.

Por otra parte, el artículo tiene interés histórico porque es muy representativo de la postura adoptada por la izquierda en el debate educativo que tenía lugar en la España de 1976.

En una primera parte del artículo los autores dan muchos datos para demostrar cómo la política educativa del franquismo de la postguerra fue borrar toda huella de la obra y la influencia intelectual que tuvo la Institución Libre de Enseñanza. Los responsables del nuevo Estado odiaban ferozmente a la ILE, y la destrucción de su memoria era uno de sus objetivos prioritarios.

[Mi comentario: Curiosamente, en los años 60 se produjo un interés por la Institución Libre de Enseñanza en algunos profesores universitarios del Opus Dei vinculados a la Universidad de Navarra, como Vicente Cacho Viu. Me da la impresión de que de algún modo fueron ganados, sin reconocerlo, por algunas de las ideas de los institucionalistas, aunque claro, no por por todas. A mi juiciomlas teorías de la educaciónpersonalizada tienen un valor grandísimo y para la enseñanza enEspaña supusieron una revolución muy valiosa,especialmente si setiene en cuenta elcontexto. Viendo algunos discursos actuales son claramente revolucionarias.]

En una segunda parte del artículo, los autores echan en cara a la nueva generación del franquismo, la de los tecnócratas que hicieron la LGE70, el "fusilar" sin citar, textos de la Intitución Libre de Enseñanza que son manejados de manera superficial y sin desarrollo. Cito a continuación la parte del artículo que se refiere a este punto. No deja de llamar mucho la atención la lectura paralela de textos de la Ley General de Educación y de los documentos de la Institución Libre de Enseñanza, de los que claramente están copiados.

En la última parte del artículo, los autores, Francisco J. Laporta y Virgilio Zapatero, exponen cómo a su juicio, a partir de los planteamientos del espíritu institucinalista, en la línea que ya iniciaron personajes destacados de la ILE como Julián Besteiro y Fernando de los Ríos, se debe andar un camino que vaya cada vez más hacia una educacón para la democracia y el socialismo, superando algunos planteamientos elitistas y de ámbito privado con que nació la ILE.


[...]
Una lectura atenta de los textos nos va a demostrar que se ha dado este paso. Del fusilamiento de las personas se está pasando al fusilamiento de los textos. Leemos aquí correlativamente la Memoria del Instituto-Escuela de 1925 y el Real Decreto creándolo de 1918, por una parte, y la Ley General de Educación, en su exposición de motivos, por otra:

INSTITUTO-ESCUELA
Memoria (1925): «El espíritu del Instituto-Escuela no ha consistido, por tanto, ni en un cuerpo de dogmas pedagógicos reconocidos por todos ni en la imposición autoritaria de determinadas normas.

El espíritu del Instituto-Escuela se ha formado precisamente por la negación de esos dos sistemas de unidad, sustituyéndolos por ese otro: la subordinación de todos al éxito de la obra educadora, la conciencia de los defectos, la inquietud por remediarlos, la disposición favorable al ensayo y a la reforma, el deseo de inspección y colaboración, vengan de donde vinieren.»

LEY GENERAL DE EDUCACIÓN
Exposición de motivos: «El espíritu de la ley no consiste, por tanto, ni en el establecimiento de un cuerpo de dogmas pedagógicos reconocidos por todos ni en la imposición autoritaria de un determinado tipo de criterios. Lejos de ello, esta ley está inspirada en la convicción de que todos aquellos que participan en las tareas educativas han de estar subordinados al éxito de la obra educadora, y que quienes tienen la responsabilidad de esas tareas han de tener el ánimo abierto al ensayo, a la reforma y a la colaboración, venga ésta de donde viniere.»

INSTITUTO-ESCUELA
Memoria (Í925): «Este humilde deseo de acertar ha dado al instituto el carácter de un laboratorio pedagógico, donde no hay hipótesis que se rechace, sino después de ensayada, ni ayuda que no se acepte y agradezca.»

LEY GENERAL DE EDUCACIÓN
Exposición de motivos: «La ley contiene en sí misma los necesarios mecanismos de autocorrección y de flexibilidad, a fin de que, en el deseo de acertar, no haya hipótesis pedagógica que se rechace, sino después de ensayada, ni ayuda que no se acepte y agradezca.»

REAL DECRETO CREANDO EL INSTITUTO-ESCUELA (1918)
«Señor: La experiencia ha mostrado cuan poco eficaces son las reformas de los centros docentes intentadas mediante una disposición general y uniforme, prescribiendo planes o métodos todavía no ensayados y dirigidos a un personal docente que a veces no está identificado con el pensamiento del reformador y otras carece de medios para secundarle.

El uniformismo excluye la posibilidad de que cada centro docente sea considerado en su situación peculiar y en la singularidad de las condiciones derivadas de la ciudad y la región donde se halla enclavado y de la clientela que lo frecuenta.»

LEY GENERAL DE EDUCACIÓN
Exposición de motivos: «La experiencia ha demostrado cuan poco eficaces son las reformas de los centros docentes intentadas mediante una disposición general y rígida, prescribiendo planes o métodos no ensayados todavía y dirigidos a un personal docente que no esté identificado con el pensamiento del legislador o que carece de información y medios para secundarle.

La uniformidad estricta impide que cada centro docente sea considerado en su situación peculiar y en la singularidad de las condiciones derivadas del pueblo, de la ciudad y la región donde se halle enclavado y de los alumnos a los que está destinado a servir.»

INSTITUTO-ESCUELA
Real Decreto de 1918: «Por otra parte, tales reformas no pueden tocar sino al elemento exterior y menos importante de la enseñanza, único susceptible de regulación uniforme por el Estado, siéndole inasequibles los factores decisivos en una obra de educación, tales como la personalidad del maestro, su relación con los alumnos, la vida corporativa de la escuela y el ambiente.»

LEY GENERAL DE EDUCACIÓN
Exposición de motivos: «Basta señalar que factores tan decisivos en una obra de educación como la personalidad del maestro, su relación con los alumnos, la auténtica vida corporativa de los centros docentes y el imprescindible ambiente favorecedor de la enseñanza no son susceptibles de una regulación uniforme, imperativa y pormenorizada por el Estado.»

Comprobarán ustedes que se trata de una profunda inspiración, unida a una total falta de imaginación. Es tan ingenua y pobre la copia, que en el propio texto del Real Decreto creando el Instituto-Escuela encuentra la ley la horma de su zapato. Escuchen: «El carácter general y preceptivo de las reformas —dice la exposición de motivos de 1918— hacen que no puedan acometerse prudentemente sino aquellas de necesidad más evidente y unánime reclamadas por la opinión, es decir, que se reforme siempre tarde y bajo la presión de un daño persistente.» ¡Tarde, señores, parecía a los institucionistas en 1918 una reforma aún más radical que la de nuestra ley de 1970. Y no sólo eso, además el Real Decreto conoce muy bien los términos en que se deben hacer las reformas educativas, algo que quiere todavía desconocer esta ley: «Un ensayo de esta índole —dice— requiere, mientras se hace, un grado máximo de libertad y facilidades, compatibles con todas las garantías que el Gobierno pueda exigir.» ¿Han visto ustedes por algún lado ese grado máximo de libertad?

Y, por último, habíamos mencionado el hecho de que la Ley General de Educación, al «parafrasear» las disposiciones que organizan los centros de espíritu institucionista, hereda además algunas insuficiencias y limitaciones que hoy, a nuestra altura, se podrían reprochar a la propia Institución. Es posible que si ésta hubiera vivido hasta hoy sus hombres habrían sabido superar esas limitaciones. Ahí están Julián Besteiro y Fernando de los Ríos para demostrar cómo un institucionalista puede salir de la esfera íntima de la libertad a luchar en la esfera pública por la desaparición de los obstáculos que hacían del programa institucionalista un programa íntimo y minoritario. No podemos dejar de tener eso en cuenta. 'Pero con esa salvedad, los jóvenes de hoy vemos en la proyección de la Institución algunas limitaciones. En primer lugar, intentar la reforma de una sociedad desde una plataforma privada, no pública, de libertad, implica para nosotros de alguna manera mantener inconscientemente la escisión de la sociedad en clases.

Hoy partiendo de los ideales de la Institución, es preciso concebir la educación como un servicio público, cuya financiación se halle a cargo del Estado, que oriente ese servició hacia la total escolarización, la gratuidad y la obligatoriedad. Ello no quiere decir, por supuesto, que una administración centralizada y burocrática se inmiscuya dogmáticamente en el proceso educativo. Por el contrario, cuando decimos Estado estamos utilizando la conocida distinción de Giner entre Estado-real y Estado-Gobierno.
[...]

[En la foto Villar Palasí. Ministro que impulsó la Ley General de Educación de 1970]

En EDUCACIÓN EN ORCASUR:

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