En este blog intentamos establecer una conexión entre los conceptos: educación, ciencia, ciudadanía, desarrollo comunitario, enriquecimiento cultural, crecimiento personal y cambio social

jueves, 18 de diciembre de 2025

El derribo del Colegio “Ciudad de Jaén” sería un memoricidio irreparable

Madre Rosa con el arquitecto D. Don Joaquín Roldán Pascual explicando en 2007 cómo nació el Colegio Público "Ciudad de Jaén"

El derribo del Colegio “Ciudad de Jaén” sería un memoricidio irreparable

He oído que se planea el derribo del edificio del CEIP “Ciudad de Jaén”. Me ha impresionado. Creo que puede ocurrir un memoricidio irreparable. Suplico, si es posible, revisar esta decisión. Os pido la oportunidad de explicar por qué.

El colegio “Ciudad de Jaén” no es un colegio cualquiera. No está hecho con una plantilla como otros muchos. No es un edificio que se pueda sustituir por otro con la misma función. Es un colegio con un sentido, con un alma. Merece ser conservado. Es testigo de una historia que motiva. Su diseño nos habla de educación y compromiso social. Su presencia debe ser un referente para generaciones futuras.


El Contexto del barrio

En los años sesenta, el barrio antiguo (de lo que hoy conocemos como Orcasur) estaba formado básicamente por tres poblados promovidos por el Instituto Nacional de la Vivienda. Eran un total de aproximadamente 1500 viviendas muy precarias con un urbanismo mínimo. Además había otros núcleos de viviendas improvisadas.

Al inicio de la década de los setenta en el barrio ocurren dos acontecimientos significativos. Primero, la construcción del Hospital 1o de Octubre y el Centro de Cálculo de la Seguridad Social, situado donde estaba el conocido como barrio se San Febrón. El hospital 1o de octubre fue inaugurado en abril de 1973 por el almirante D. Luis Carrero Blanco. Esto trajo algunas consecuencias al barrio, como el soterramiento del primer tramo de la vía del tren de Extremadura. El segundo acontecimiento importante es la construcción de la Colonia María Reina, que se completa en enero de 1971. La entrega de las llaves de las nuevas viviendas la hizo el entonces Príncipe de España. Fue un acontecimiento recogido ampliamente por la prensa.

La colonia María Reina era una promoción de Cáritas y la Caja de Ahorros que se desarrolló entre 1968- 1971. En total eran 604 pisos para familias de matrimonios jóvenes con hijos. Como consecuencia había que escolarizar a muchas niñas y niños recién llegados. En las palabras que pronunció en el acto de entrega de llaves el presidente de Caritas, ya apuntaba que en breve las administraciones enfrentarían la creación de los necesarios puestos escolares. Como era costumbre entonces, en los nuevos barrios que se creaban en la periferia de Madrid se improvisaban escuelas en los locales comerciales de los bloques. Así, en unos bajos de la Colonia María Reina empezó a funcionar un pequeño Colegio público, con carácter provisional, con una denominación, también provisional, de Escuela Mixta Graduada "Santa María Reina". La responsable de este colegio era la Madre Rosa Blanco García, como maestra funcionaria que era.

Desde entonces, Madre Rosa empezó a hacer gestiones para conseguir para el barrio un gran colegio. Para ello tuvo que tocar muchas puertas y muchos corazones. Lo primero fue buscar una ubicación. Una primera opción que se barajó era instalar el nuevo colegio en el espacio que ocupaban unos malsanos desguaces que estaban paralelos a la carretera Carabanchel-Villaverde (ahora Avenida de los Poblados) entre la carretera de Andalucía y la calle Dulce. La idea no prosperó. Era difícil la expropiación de esos terrenos por la oposición del propietario (llamado Lafuente). Por fin, las gestiones consiguieron que el colegio se levantara en terrenos cedidos por COPLACO (Comisión de Planeamiento y Coordinación del Área Metropolitana de Madrid). Así se ganó para la Educación un gran solar junto a la calle Camino del río. Esa zona estaba bastante despejada, ocupada por algunas casas bajas, un taller de curtidos y una granja. Desde el punto de vista geológico el terreno estaba formado por residuos de sedimentación sobre arcillas y yesos y estaba cruzado por embalsamientos de aguas subterráneas. No sería fácil, pero con esfuerzo se podría construir allí el Colegio Público, que tanta falta hacía.



El contexto del Sistema Educativo

Siendo ministro de Educación D. José Luis Villar Palasí se inicia una reforma radical del Sistema Educativo Español. En 1969, en el Libro Blanco que se publicó previo a la Ley, titulado “Bases para una Política Educativa”, se hace un análisis muy pormenorizado de la situación de la educación en España. Era una situación muy deficiente con grandes desequilibrios, y más si se comparaba con la de otros países europeos. Muy pocos niños progresaban en él. A los 10 años, con un examen de ingreso, se tomaba la decisión de quienes iban y quienes no iban a hacer estudios secundarios. Estudios muy selectivos que estaban vetados a grupos muy amplios de la población, como el mundo rural.

La Ley General de Educación de 1970 supone un cambio radical del Sistema Educativo. Con esta Ley se consolidan dos ideas: una, la formulación clara del derecho a la educación, traducido en una escolarización común, gratuita y obligatoria hasta los 14 años y, dos, la importancia de la pedagogía y la didáctica como elemento vinculado a la primera.

Con la Ley General de Educación aparecen nuevas etapas educativas. A grandes rasgos, el tronco fundamental es una Educación General Básica, común, gratuita y obligatoria hasta los 14 años. Una educación secundaria con dos opciones: Bachillerato Unificado Polivalente y Formación Profesional y una educación superior que también se reformaba considerando tres grados. En la nueva Ley la formación del magisterio se eleva académicamente. Con esta nueva estructura aumentan notablemente las necesidades de puestos escolares. Según las estadísticas del momento, se calculaba que el barrio de Orcasitas se necesitarían crear 1.500 nuevos puestos escolares de EGB.

Junto a la reforma de la estructura del sistema educativo, lo más revolucionario de la nueva Ley era que abordaba una reforma pedagógica para hacer viable una educación común de tronco único. Curiosamente la nueva ley asumía, sin decirlo, muchos de los principios metodológicos del Instituto-Escuela de 1918, inspirado por la Institución Libre de Enseñanza.

La base pedagógica de la Ley General de Educación era la teoría de EducaciónPersonalizada elaborada por el catedrático de Pedagogía experimental D. Víctor García Hoz.

Las bases de la Educación Personalizada las podemos sintetizar en el énfasis en el desarrollo de las capacidades comunicativas; la programación de unidades didácticas globalizadas basadas en la actividad del alumno; el agrupamiento flexible, diseñando actividades para ser realizadas en gran grupo, grupo normal, pequeño grupo y apoyos individuales; el trabajo colaborativo con actividades comunes; la evaluación cualitativa, individualizada y continua de los procesos de enseñanza-aprendizaje; el trabajo en equipo de los profesores; la escuela como comunidad educadora, participativa; la vinculación de la escuela con las familias y su entorno; la orientación integral del niño y su familia; la escuela comprensiva, la atención a la diversidad en un tronco de enseñanzas comunes y la inclusión escolar; la visión integradora y globalizada de los saberes y superación de las asignaturas estancas; la educación en valores.

Desde un punto de vista internacional, en los años sesenta la UNESCO había propuesto para países en vías de desarrollo el modelo de las EscuelasComunitarias. Este modelo de escuela va mucho más allá de la escolaridad. La idea básica de este tipo de escuelas es poner la institución escolar, concebida como complejo educativo y social, al servicio de la comunidad y ser, en medio de ella, un foco cuyas actividades se extienden en todas direcciones y cubren aspectos diversos en complicidad con su entorno. También en el Reino Unido, desde los años cincuenta se estaba desarrollando el modelo de Comprehensive School, en contraposición a las selectivas y elitistas Grammar school.

El nuevo sistema educativo necesitaba una nueva arquitectura escolar. En 1970 durante una semana se reunieron en Alcalá de Henares los responsables del Ministerio de Educación que iban a desarrollar la LGE70 con expertos de la UNESCO, la OCDE y los creadores del modelo de las Escuelas comprensivas del Reino Unido. De estas reflexiones nació un modelo de edificio escolar que se plasmó en la efímera Orden Ministerial de 10 de febrero de 1971. Las nuevas escuelas españolas deberían adaptarse a las nuevas etapas y a las nuevas metodologías.

Lamentablemente, el crédito del Banco Mundial que iba a financiar el desarrollo de la LGE70 no llegó. Las escuelas ideales que se habían propuesto se quedaron pronto atrás por falta de financiación.






El Colegio "Ciudad de Jaén

En este marco es en el que se desarrolló el diseño arquitectónico del Colegio “Ciudad de Jaén”, que fue el ejemplo del hermanamiento total entre ideas pedagógicas y arquitectura escolar con recursos generosos.

En síntesis, estas son algunas de las características de la arquitectura del colegio “Ciudad de Jaén”.

- Diseño novedoso: Rompía con los modelos rígidos y en hilera de las escuelas tradicionales. La distribución de los espacios buscaba facilitar la flexibilidad y la interacción necesarias para la enseñanza personalizada (trabajo en grupo, trabajo individual, equipos de profesores, áreas globalizadas, aprendizaje activo, etc.).

- Modelo piloto: Fue concebido como un centro experimental destinado a ser referente de otros. Un banco de pruebas de nuevas pedagogías. El germen de un Complejo educativo y social dispuesto a crecer adaptándose a las nuevas necesidades.

- Integración Comunitaria: El diseño tenía en cuenta la vocación del centro de ser un punto de encuentro y apoyo para el barrio de Orcasur, facilitando la acción comunitaria y la apertura a los vecinos. Por eso se incluían salones de actos, comedor, biblioteca, espacios deportivos, talleres, laboratorios, jardines, etc.

Comento una anécdota. En un primer momento se diseñó el Colegio “Ciudad de Jaén” como un único módulo. Pero, al fin se construyó otro más a su lado previendo un aumento de necesidades de escolarización. Así pues, el actual colegio es en realidad dos, uno junto a otro. Otra anécdota es el origen del nombre del colegio. En aquella época se adoptó el criterio de no poner a los Colegios nombres de personajes políticos como ocurrió en la posguerra, sino nombres neutros de ciudades o países.





Los protagonistas

Los protagonistas del ilusionante diseño del colegio “Ciudad de Jaén” son tres:

Estos personajes son bien conocidos y sus obras están bien documentadas, por lo que no voy a desarrollar sus amplias y brillantes biografías.

Solamente quiero destacar que el colegio “Ciudad de Jaén” es el fruto de las ilusiones y el compromiso de tres grandes personas y profesionales que trabajaron codo con codo en un gran proyecto.











Los principios del colegio “Ciudad de Jaén”

Para contar los principios del colegio “Ciudad de Jaén”, que definen el espíritu con el que nació, voy a recurrir a las palabras de Madre Rosa. Poco antes de morir escribió una carta al claustro del Instituto “Ciudad de Jaén”. Aquí la copio:


    Claustro de profesores. Instituto "Ciudad de Jaén"- C/Camino del Río. 28041 Madrid
 Rosa Blanco García con DNI 1.285.348 Q, actualmente Representante legal de la “Asociación de Cooperación y Apoyo Social a la Integración (ICEAS), con domicilio social en la C/ Camino del Río, s/no, fundada en 1981 en Orcasitas, con el objetivo de atender a niños y jóvenes de exclusión social. Funcionaria del Ministerio de Educación con No de registro personal A45EC000135116, actualmente jubilada; desde 1965 trabajando en Orcasitas en la escolarización de niños que venían de las chabolas de la Avda. del Manzanares. Directora del C.P. “Ciudad de Jaén” desde su fundación en 1971. [Aquí incluye al colegio provisional en los bajos de un edificio de la Colonia María Reina] 
 
En el año 1975, acogiéndonos a la ley de Villar Palasí (para mí la mejor ley de educación que he conocido en mi larga experiencia educativa), que permitía a cada Universidad un Centro Piloto, la Universidad Complutense con D. Víctor García Hoz y D. Arturo de la Orden eligieron el “Ciudad de Jaén” para su experiencia de “Escuela Comprensiva”: tronco único y diversificación en Bachillerato o Formación Profesional, según las capacidades e intereses de los alumnos, como es sabido. Fecha de la creación como “Centro Piloto” 7/Noviembre/1975.
Tuve la satisfacción de asumir la Dirección única del Complejo escolar "Ciudad de Jaén", Piloto de la Complutense, en todas sus ramas: E.G.B., F. Profesional y B.U.P. y también la satisfacción de trabajar con un equipo de 53 Profesores de Claustro, funcionarios, y 2000 alumnos que nos permitieron plasmar la experiencia durante tres generaciones de alumnos y nos dejaron una gran impronta vocacional imborrable
    En el año 1984, el Gobierno de aquella época decidió suprimir los Centros Piloto y pasamos a régimen ordinario, fecha 12/Marzo/1984. Por tanto, el edificio actual del Instituto sólo pude inaugurarlo..., con la ilusión que a todos nos hacía, ya que la estructura correspondía a los objetivos de la experiencia y arquitectónicamente se había realizado por el Arquitecto D. Fco. Navarro, basado en el modelo de Inglaterra.
    Desde ese año seguí ejerciendo en el Colegio hasta 1997 que me jubilé con 30 años de servicios vividos en el “Ciudad de Jaén”.

    Estos datos históricos me parecen de interés para todos los que actualmente vivís la experiencia vuestra vocacional y profesional continuadora de otros compañeros que os hemos precedido en el esfuerzo y en la ilusión. También deseo os ayuden a comprender los motivos que me han movido a esta comunicación. 


    FECHAS CLAVE EN LOS ORÍGENES DEL “Ciudad de Jaén”

     



     

    24 de enero de 1971

     

    Se inaugura, por el entonces Príncipe Juan Carlos, la Colonia “María Reina”. La Colonia estaba construida como una iniciativa de Cáritas. En unos bajos comerciales se establece una escuela mixta provisional “Santa María Reina”. En esta escuela provisional trabajó Madre Rosa.

     

     

    20. de febrero de 1975

     

    ORDEN de 20 de febrero de 1975 sobre la creación modificación y funcionamiento de Centros Estatales de E.G.B y Preescolar. 

     

    En donde se dice: “Constitución del Colegio Nacional mixto “Ciudad de Jaén” que constará con 32 unidades escolares y una plaza de Dirección con función docente (16 unidades escolares de niños y 16 unidades escolares de niñas. A tal efecto se crean 14 unidades escolares de niños y 13 unidades escolares de niñas y una plaza de Dirección con función docente, para funcionar en locales de nueva construcción, y se integran y trasladan a los nuevos locales, las dos unidades escolares de niños y tres unidades escolares de niñas que componían la Escuela graduada mixta “Santa María Reina, de la carretera de Andalucía kilómetro 6.”. 

     

    El Centro de nueva creación "Ciudad de Jaén". Con 16 unidades escolares de niños y 16 unidades escolares de niñas; suponía un total de 600 puestos escolares.

     

    El diseño del Colegio “Ciudad de Jaén” fue realizado por el Arquitecto Municipal D. Joaquín Roldán Pascual de acuerdo con las especificaciones de la ORDEN de 10 de febrero de 1971 por la que se aprueba el programa de necesidades docentes para la redacción de proyectos de Centros de Educación General Básica y Bachillerato.

     

    La dirección del Colegio la asume Madre Rosa Banco García. 

     

     

    7 de noviembre de 1975

     

    DECRETO 3161/1975, de 7 de noviembre de 1975 por el que se convierte en CENTRO PILOTO el Colegio de EGB “Ciudad de Jaén”.

     

    El Centro Piloto dependía del I.C.E. (Instituto de Ciencias de la Educación) de la Universidad Complutense de Madrid. La dirección del I.C.E. de la Complutense correspondía a D. Víctor García Hoz y D. Arturo de la Orden Hoz.

     

    20 de diciembre de 1978 


    ORDEN de 20 de diciembre de 1978 por la que se crea una Sección de Formación Profesional de primer grado en los locales del Colegio Nacional de Educación General Básica «Ciudad de Jaén», de Madrid.


    Se empiezan a impartir enseñanzas de Formación Profesional de primer grado, en la que se cursarán las enseñanzas de Formación Profesional de primer grado en las ramas de Metal, profesión Mecánica; Eléctrica, profesión Electricidad. Estas enseñanzas se impartían en un pabellón anexo al Colegio.



    20 de abril de 1981

     

    ORDEN de 20 de abril de 1981 por la que se autoriza Sección de FP de Primer Grado “Ciudad de Jaén” de Madrid, ubicada en los locales del Centro Piloto Colegio de EGB del mismo nombre, a impartir las enseñanzas autorizadas en el mencionado nivel de FP con carácter experimental. 

     

    A tal efecto se construyeron junto al Colegio una nave de talleres que se añadía al pabellón de aulas. Estas instalaciones se ampliaron con unas aulas prefabricadas en 1982. Originariamente se impartían enseñanzas de las ramas de Metal, Electricidad y Administrativo. Las titulaciones de la sección de FP dependían del Instituto de FP de Leganés. 

     


    Septiembre de 1983

     

    La Sección de FP “Ciudad de Jaén” se incorpora a la Reforma experimental de las Enseñanzas Medias de modo que compatibiliza las enseñanzas de FP de la Ley General de Educación de 1970 con las enseñanzas experimentales antes citadas. Empezando por los grupos Polivalentes y después por grupos de bachillerato experimental. La experiencia concluyó en 1987. 

     

     

    18 de julio de 1984

     

    REAL DECRETO 1433/1984 por el que se transforma en Instituto de Formación Profesional la sección de primer grado del “Ciudad de Jaén” de Orcasitas.

     

    En ese momento se inician las gestiones para construir un nuevo edificio para albergar al Instituto en un solar adjunto al Colegio. El diseño del Instituto fue realizado por el arquitecto D. Francisco Navarro Roncal. La clave diseño del Instituto era una estructura versátil que permitiera albergar diferentes tipos de enseñanza de acuerdo con los planteamientos de la incipiente experimentación de la Reforma de las Enseñanzas Medias.

     

     

    8 de febrero de 1984

     

    REAL DECRETO 495/1984 de 8 de f3brero de 1984, por el que queda sin efecto lo dispuesto en el decreto 3161/1975, de 7 de noviembre, declarando centro PILOTO el Colegio Nacional “Ciudad de Jaén” de Madrid. 

     

    Al perderse la condición de Centro Piloto se independizan el Colegio y el Instituto que inician vidas administrativas separadas. 


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lunes, 17 de marzo de 2025

Escuela Comunitaria

 



ESCUELA COMUNITARIA

por Ángel de la Llave 

Publicado en Educar(NOS). Nº 109


En los años sesenta la UNESCO lanzó la propuesta de un modelo de escuela que se denominó ESCUELAS COMUNITARIAS que estaba especialmente pensada para países en vías de desarrollo. 

 

Según la UNESCO, las escuelas de este tipo van mucho más allá de la escolaridad. La idea básica es poner la escuela --concebida como complejo educativo y social-- al servicio de la comunidad y ser, en medio de ella, un foco cuyas actividades se extienden en todas direcciones y cubren aspectos diversos en complicidad con su entorno.

 

Los locales e instalaciones de la Escuela Comunitaria se conciben para prestar servicios educativos y sociales a niños, jóvenes y adultos; a alumnos regulares y estudiantes libres; para organizar cursos y actividades extraescolares y reunir en su seno a todos los integrantes de una comunidad. Las instalaciones y su organización deben poder adaptarse a todos los usos y a todas las edades y cubrir en un mismo conjunto una diversidad de oferta educativa tanto formal como no formal, incluyendo programas de dopoescuola. Las Escuelas Comunitarias deben incluir aulas versátiles, instalaciones deportivas, salón de actos, comedor, biblioteca, talleres, laboratorios, dispensario y otros servicios sociales y culturales abiertos.

 

Los profesores y los otros miembros del personal, además de enseñar a niños y adultos deben crear condiciones propicias para la activa colaboración entre escuela y comunidad. A tal fin deben animar la participación de los alumnos y sus familias. Así mismo tienen que estar dispuestos a cooperar con programas de inserción laboral, promoción de la salud, prevención de conflictos y otras tareas cívicas, incluso de auxilio en casos de emergencia. 

 

Una Escuela Comunitaria tiene que ser un referente en su entorno. Para ello tiene que estar en contacto con los pobladores a fin de informarse sobre sus necesidades, posibilidades y aspiraciones y brindar a la comunidad la oportunidad de descubrir elementos nuevos que mejoren sus condiciones de vida y faciliten el acercamiento humano.

 

Cuando en España se planificó la implantación de la Ley General de Educación de 1970 se abrió un debate sobre el diseño de las nuevas escuelas. Las escuelas no solo debían adaptarse a etapas académicas diferentes a las tradicionales, sino que también debían posibilitar una metodología pedagógica nueva que incorporaba ideas como la enseñanza personalizada, el agrupamiento flexible, el aprendizaje activo, la educación inclusiva, los equipos de profesores, la orientación académica y profesional y la evaluación continua. Por cierto, estas ideas pedagógicas estaban muy influidas, sin decirlo, por las desarrolladas en el entorno de la Institución Libre de Enseñanza, como fue el Instituto-Escuela en 1918 o el Colegio Cervantes de Madrid dirigido por Ángel Llorca.

 

En 1970 durante una semana se reunieron en Alcalá de Henares expertos de la UNESCO, la OCDE y los creadores del modelo de las Escuelas comprehensivas del Reino Unido. De estas reflexiones nació un modelo de edificio escolar que se plasmó en la efímera Orden Ministerial de 10 de febrero de 1971.

 

Para mi este momento de la historia de la educación en España me es especialmente emotivo porque está en la base del diseño del Complejo Educativo y Social “Ciudad de Jaén” que proyectaron para el barrio Orcasitas Madre Rosa, Víctor García Hoz y el arquitecto Joaquín Roldán hace 50 años. 

 

Recientemente, en esta línea, cuando se reavivó el debate educativo al calor de la contestación a la Ley Wert, Jaume Carbonell, en Cuadernos de Pedagogía, planteó la propuesta de Escuela Pública Comunitaria, que podemos resumir en estos rasgos: 

 

1. Una escuela inclusiva e integradora que atiende todas las diversidades individuales.

2. Una escuela que respete y garantice el pluralismo social e ideológico.

3. Una escuela innovadora.

4. Una escuela con autonomía.

5. Un profesorado comprometido e innovador.

6. Una comunidad para articular los diversos tiempos y espacios educativos.

 

Quizá unos planteamientos demasiado maximalistas en el diseño de un modelo de escuela radicalmente distinto del actual no tengan demasiado recorrido práctico. No obstante, resumo algunas reflexiones que creo no deberíamos perder de vista para, por lo menos, no ir en la dirección equivocada, como ocurrió en Madrid cuando se suprimieron los Centros de Profesores: 

 

1) Un sistema educativo común llega al cien por cien de los niños y jóvenes y a sus familias. ¿Quién duda de que la escuela inclusiva es un elemento lleno de posibilidades de acción cívica y social?

 2) Proyectos que vinculen las escuelas de un barrio y a otros agentes sociales pueden contribuir a constituir redes de apoyo que ayuden a desarrollar los ideales que se formularon para las Escuelas Comunitarias en los años sesenta.

3) La formación permanente del profesorado y la carrera docente debería incentivar el desarrollo de iniciativas de investigación-acción. Hay metodologías como la dopoescuola o el Aprendizaje-servicio que proporcionan buenas experiencias. 

4) Los complejos educativos y sociales que combinan distintas etapas y modalidades del Sistema Educativo son un modelo para recuperar. Estos complejos pueden ofrecer una variedad de entornos de aprendizaje a la par que dan continuidad a programas educativos, sociales y culturales. Este modelo ha demostrado ser una buena solución para prevenir el abandono y el fracaso escolar y sirve para potenciar la integración social.


Referencias:




El Profesor Fracesc Imbermon en EL DIARIO DE EDUCACIÓN ha publicado un excelente artículo en la línea del anterior. Os invito a leerlo




PROFESORADO COMUNITARIO

El profesorado comunitario: hacia una nueva cultura docente y de compromiso social

La enseñanza convencional, anclada en rutinas y enfoques individualistas, está dando paso a una perspectiva más holística e inclusiva: la enseñanza comunitaria.


La educación contemporánea se enfrenta a la paradoja de operar con una estructura escolar concebida en el siglo XVIII y asentada en el XIX, transformada superficialmente por los movimientos pedagógicos del siglo XX, pero con la ardua tarea de educar a la juventud del siglo XXI. Esta distancia entre el diseño institucional y las necesidades de los estudiantes ha generado una profunda reflexión sobre el modelo tradicional, impulsando la búsqueda de alternativas que incorporen a la comunidad y al entorno como pilares fundamentales del proceso de aprendizaje.

En la actualidad, el contexto social, económico y familiar en el que viven muchos niños, niñas y adolescentes ejerce una influencia determinante en sus trayectorias educativas. Lejos de ser un simple escenario, este contexto se imbrica de manera intrínseca en sus experiencias de aprendizaje, su capacidad de permanencia en el sistema educativo y, en última instancia, en la consecución del éxito académico y personal.

En un número considerable de situaciones, las condiciones marcadas por la vulnerabilidad, socioeconómica, las profundas desigualdades en el acceso a recursos y oportunidades o la ausencia de acompañamiento familiar y comunitario se convierten en factores de riesgo. Estos elementos pueden socavar significativamente su motivación, dificultar la adquisición de conocimientos y habilidades fundamentales y, en los casos más preocupantes, propiciar el rezago académico, el abandono prematuro de los estudios y la exclusión del sistema educativo, perpetuando así mayor una desventaja social.

El magisterio convencional, anclado en rutinas y enfoques individualistas, está cediendo terreno a una perspectiva más holística e inclusiva: el magisterio comunitario. Esta nueva concepción de la enseñanza trasciende los muros de la escuela, e integra al docente en el entramado social donde ejerce su labor. Se promueve así una colaboración activa entre diversos agentes locales –familias, asociaciones, entidades públicas, voluntarios– con el objetivo de enriquecer la experiencia educativa y cultivar un sentido colectivo de responsabilidad hacia el aprendizaje.

La urgencia de esta transformación se hace patente al observar la dinámica de la sociedad actual, marcada por desafíos complejos que exigen una nueva mirada hacia la educación. La escuela actual requiere la implicación de todas las instancias de socialización para asegurar una educación democrática y de calidad para cada niño y adolescente. En este escenario, el profesorado comunitario emerge como un actor clave, caracterizado por una comprensión profunda de la cultura, la historia, las necesidades y los recursos de su entorno.

Este profesorado establece lazos estrechos con familias, líderes comunitarios y organizaciones locales, y fomenta un clima de aprendizaje basado en la cooperación y el diálogo constante. En este proceso, la escuela deja de ser una entidad aislada para convertirse en un nodo dinámico de interacciones, donde la comunidad y el contexto desempeñan un papel activo y significativo en la formación de los estudiantes.

De esta manera, la escuela se transforma en un verdadero motor de cambio social, capaz de fortalecer la autoestima y el potencial de aprendizaje de sus alumnos. Además, valora intrínsecamente la diversidad cultural, lingüística y socioeconómica presente en su contexto, y adapta sus métodos y materiales pedagógicos a las necesidades específicas de cada estudiante. El profesorado comunitario impulsa así un ambiente inclusivo donde la solidaridad, la participación y el compromiso colectivo se erigen como valores fundamentales.

En este marco, la labor del profesorado comunitario adquiere una relevancia singular. Su compromiso se extiende más allá de las aulas, al involucrarse en proyectos que benefician directamente a la comunidad y promueven el desarrollo integral de los estudiantes. Este profesorado respeta y celebra la riqueza cultural de su contexto, e integra diversas perspectivas y experiencias en su práctica docente para construir un ambiente educativo inclusivo y enriquecedor para todos.

El profesorado comunitario es, por consiguiente, mucho más que un mero instructor: es un agente activo y transformador dentro del contexto, alguien que aboga por una educación de calidad y por el bienestar integral de sus estudiantes y por la mejora de las condiciones de vida de la comunidad. Participa en iniciativas locales que impactan positivamente en su contexto, impulsa un aprendizaje significativo y desarrolla estrategias pedagógicas innovadoras que responden a los desafíos específicos del contexto. Además, establece vínculos y colabora estrechamente con las familias e instituciones del territorio, co-creando proyectos educativos que articulen lo escolar con lo social.

Mediante propuestas lúdicas, educativas, expresivas e inclusivas, el profesorado comunitario acompaña de forma cercana los procesos de aprendizaje del alumnado, ofreciéndoles apoyo para afrontar y superar obstáculos tanto emocionales como académicos. Este acompañamiento personalizado se construye a partir de acuerdos compartidos y una coordinación constante con el equipo docente, lo que garantiza una atención coherente y sostenida que favorece el desarrollo integral y el avance en su trayectoria educativa.

El profesorado comunitario impulsa activamente la participación de las familias e instituciones en el proceso educativo, invitándolas a compartir saberes, experiencias y formas de hacer propias del territorio. Este intercambio bidireccional enriquece tanto el aprendizaje del alumnado como la vida comunitaria, fortaleciendo los vínculos entre la escuela y la sociedad en su conjunto. Al integrar a las familias y el contexto en el proceso educativo, se crea un ambiente educativo más completo, coherente y conectado con la realidad, donde el rendimiento académico mejora y el aprendizaje se convierte en una experiencia colectiva, compartida y socialmente valorada.

Con una sensibilidad especial hacia las trayectorias escolares complejas, que a menudo implican desafíos de integración tanto en el aula como en el hogar, el profesorado comunitario actúa como un acompañante cercano, empático y comprometido. Ofrece un apoyo individualizado y adaptado a las necesidades particulares de cada estudiante, dentro de un marco de colaboración estrecha entre la escuela y la familia.

Este papel comunitario representa una alternativa transformadora al modelo educativo tradicional, al reconocer que la educación no se limita al espacio escolar, sino que constituye una tarea colectiva que involucra a toda la comunidad. Desde esta perspectiva, se construyen entornos educativos inclusivos y personalizados, donde los estudiantes no solo adquieren conocimientos y desarrollan habilidades, sino que también fortalecen valores que les permiten participar de forma activa y equitativa en la vida social. Este enfoque no solo educa, también transforma realidades y contribuye a tejer comunidades más cohesionadas y justas.

Todo ello debe integrarse de manera coherente y articulada en la formación inicial y permanente del profesorado, asegurando la continuidad entre la construcción de bases sólidas profesionales y el desarrollo a lo largo de la vida docente. De este modo, se fortalece no solo sus competencias pedagógicas, sino también su capacidad crítica, su compromiso con la equidad y su papel activo como agentes transformadores dentro de sus comunidades educativas y sociales.

La formación debe preparar a los docentes para reconocer y valorar la diversidad cultural y social presente en sus contextos, así como para promover la participación de familias, estudiantes y otros actores locales en los procesos educativos.

Es fundamental promover prácticas pedagógicas contextualizadas y críticas, que vinculen la formación del profesorado con las realidades y desafíos específicos de la comunidad, estimulando tanto el pensamiento crítico como la acción colectiva. La formación docente debe entenderse un proceso integral que impulsa el empoderamiento y el desarrollo comunitario, posicionando la educación como una herramienta esencial para la justicia social y la construcción de sociedades más inclusivas, democráticas y solidarias.