En este blog intentamos establecer una conexión entre los conceptos: educación, ciencia, ciudadanía, desarrollo comunitario, enriquecimiento cultural, crecimiento personal y cambio social

domingo, 20 de junio de 2021

Contigo, madre Rosa, aprendí ...





Madre Rosa con vecinos de Orcasur (años setenta)



Ojalá los jóvenes profesores de ahora no pierden la referencia de personas como Madre Rosa, que nosotros tuvimos la suerte de conocer y estamos obligados a recordar para ellos.

En los 25 años de vida profesional que pasé en Orcasur, en el Instituto “Ciudad de Jaén”, he aprendido algunas cosas. 
Parafraseando el bolero de Armando Manzanero, puedo decir: 

Contigo, Madre Rosa, aprendí…”

Que la Educación tiene que ser universal, continuada e integral. Que la Educación tiene que llegar a todos y cubrirlo todo. Que la educación va mucho más allá de la escolaridad. Que la educación no puede trabajar a demanda, sólo para los que quieren educarse y dan académicamente la talla. Que la educación no rechaza a nadie. Más aún, tiene que salir a la calle al encuentro, a buscar hasta debajo de las piedras para que nadie se quede fuera. La educación no puede abandonar a nadie por el camino, tiene que acompañar amorosamente a todos los niños y a todos los jóvenes, desde la primera infancia hasta que ellos hayan logrado una posición digna en la vida. 

Que en la educación de niños y jóvenes no se puede separar su mejor formación académica y profesional, del desarrollo integral de la persona, de la atención a sus familias, y del cuidado de su entorno social.

Que una medida clave para hacer realidad esta educación universal, continuada e integral es la Dopoescuela, la "escuela después de la escuela", (una práctica pedagógica que había planteado en los años sesenta un cura italiano llamado Lorenzo Milani, en un pueblecito de montaña llamado Barbiana). Un tipo de educación en la que nadie educa a nadie. Nos educamos juntos. Nos educamos interpretando el mundo. Para cambiar las cosas. Una educación para dar la palabra.

Que es importante que los barrios populares cuenten con grandes instituciones educativas, bien dotadas, con potentes proyectos pedagógicos, con instalaciones acordes al proyecto educativo. Proyectos educativos y sociales que se desarrollan sustentados en equipos humanos cercanos, entusiastas y comprometidos. Proyectos educativos y sociales que van mucho más allá de las puertas del centro educativo y se implican en su barrio y su entorno, compromentidos en construir un mundo mejor. 

Que hoy en día sigue siendo un referente completamente vigente el modelo de enseñanza pública del Complejo educativo y social "Ciudad de Jaén" que soñó Madre Rosa en los años setenta, hace 50 años. Un complejo educativo y social con un gran núcleo central común de escuela básica comprensiva, rodeado de una variedad de programas y opciones académicas vinculadas al tronco común. Un Complejo educativo y social que sea un contexto enriquecido en valores cívicos y humanos, con variedad de ofertas formativas, culturales y de ocio, así como servicios sociales de orientación e inserción. Una comunidad tranquila y acogedora con la que sea fácil vincularse emocionalmente. Un Complejo educativo y social que integre con naturalidad diversos servicios educativos y sociales (comedor, biblioteca, talleres, teatro y danza, huerto escolar, gabinetes de orientación y apoyo, cajas de solidaridad, instalaciones deportivas y de ocio, …). Un Complejo educativo y social que se vincula fuertemente a la vida de las familias y del barrio como parte de un compromiso universal y transcendente.

Que son necesarias personas, como tú, Madre Rosa, que, con personalidad, saben ir de la ceca a la meca para mover las voluntades necesarias para quitar obstáculos y poner en marcha grandes proyectos.  Que no se cansan nunca de ir y venir de acá para allá para resolver los problemas de los que necesitan ayuda. Personas, como tú, Madre Rosa, que saben escuchar para convencer, que no se quedan quietas. Personas que tienen personalidad,  no renuncian a nada y son como son y, que siendo así como son, arrastran y dejan huella profunda y permanente.

Ángel de la Llave Canosa(*)
 
 
(*) Me incorporé a la sección de Formación Profesional del Complejo educativo y social “Ciudad de Jaén” en el año 1983, recién aprobé las oposiciones. Allí conocí a Madre Rosa. Ella era la directora del Centro Piloto que incluía al Colegio de Primaria y una sección de Secundaria.

Cuando llegué allí, la sección de FP del “Ciudad de Jaén” llevaba ya funcionando un par de años. Se ubicaba en un edificio de aulas y una nave de talleres que se habían construido junto al Colegio. Estos dos edificios se habían levantado ganando espacios a las infraviviendas que rodeaban al Colegio.

En aquel momento el Complejo educativo y social “Ciudad de Jaén” estaba maduro y en plena expansión, con madre Rosa en la dirección. Al curso siguiente, se empezó la construcción de un nuevo gran edificio para las enseñanzas de Formación Profesional que inauguró Madre Rosa. Sin embargo, al poco, la Administración tomó la dirección equivocada: se disgregaron las enseñanzas de Primaria y Secundaria y se perdió el carácter de Centro Piloto.

En aquellos primeros años ochenta se estaba culminando la remodelación del barrio de Orcasur. Los poblados del barrio antiguo (el Mínimo, el Agrícola y el de Absorción) ya estaban casi sustituidos por los modernos bloques de viviendas del barrio nuevo. Ya afloraba en el barrio una nueva ordenación urbana. En aquella época, todo, la Educación también, estaba creciendo. Todo cambiaba muy deprisa.

Los que entonces éramos jóvenes tuvimos la oportunidad de poner en marcha las nuevas instalaciones y desarrollar los nuevos planteamientos del Sistema Educativo. A nuestro lado contábamos con la referencia de los luchadores de los momentos más difíciles. Con el tiempo me he dado cuenta de que ellos sí sabían lo que había que hacer. Nosotros en muchísimas ocasiones no supimos ver las cosas claras y lo urgente no nos dejaba ver lo importante. 


 





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